Observatorio Femicidio
CLADEM - NICARAGUA, como resultado de su quehacer politico feminista, es parte del observatorio Nacional junto con Católicas por el Derecho a Decidir – Nicaragua y el Grupo Venancia, este proceso de articulado es para incidir en lo nacional e internacional en los derechos de las mujeres en especial el derecho a vivir libre de violencia.
lunes, 15 de diciembre de 2014
jueves, 13 de noviembre de 2014
Información sobre el Observatorio Nacional
Los observatorios Nacionales de Católicas por el Derecho a Decidir –
Nicaragua y el Grupo Venancia organizaciones que desde 2010, han venido
monitoreando los diferentes medios de comunicación para la recolección de los
datos sobre femicidios.
En este año CLADEM – Nicaragua como estrategia para la incidencia se suma a
este proceso articulado donde se crea el Observatorio Nacional de femicidio.
Esta sistematización nos ha permitido desarrollar una denuncia sistemática
sobre este tema, la cual ha tenido una incidencia en toda la sociedad,
particularmente en las y los mujeres y hombres de prensa, que sistemáticamente
han venido abordando este tema en los diferentes medios de comunicación.
Esta iniciativa
nos permite visibilizar la problemática de los femicidios en nuestro país y poder denunciar
nacional e internacionalmente de esta situación.
sábado, 8 de marzo de 2014
Posicionamiento del Espacio de artiuclacion feminista, en commemoracio al 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer
Este ocho de marzo, día internacional
de las mujeres
¡En rebeldía, por nuestros cuerpos, por
el país que queremos!
Este ocho de marzo, las nicaragüenses celebramos un aniversario más de
luchas, rebeldías y transgresiones ante los mandatos del patriarcado en el
mundo entero.
Como mujeres conscientes y comprometidas con la democracia y el respeto
de los derechos humanos, las mujeres y las feministas estamos orgullosas de ser
el único movimiento social que a pesar de los antiguos y nuevos obstáculos, nos
hemos mantenido firmes en la denuncia de todos los poderes autoritarios que tanto
en el ámbito público, como el privado.
Por eso, el Estado no ha logrado callarnos, las religiones patriarcales
no han logrado desacreditarnos, los
partidos políticos no han logrado cooptarnos, los machistas y violentos no han
logrado dominarnos…. por eso, seguimos haciendo revolución feminista.
Vivimos en un país donde la retórica política del gobierno es
socialista y las políticas públicas son capitalistas y neoliberales. Un Estado
que mezcla intereses personales con los de gran capital, concede nuestros
recursos y territorios a empresarios nacionales y extranjeros; ofrece empleos
precarios y sin seguridad social, promete a mujeres rurales acceso a la tierra,
y no cumple; nos empuja a la migración dado el poco acceso a medios de
producción; promueve un sistema tributario que afecta a las personas con menos
ingresos; invierte poco en educación y salud y mucho en propaganda política. Un
país con una brecha cada vez mayor entre ricos y personas empobrecidas. Un país
en venta o en alquiler, con mucho clientelismo político.
Por eso, las mujeres seguimos en rebeldía, por nuestros cuerpos, por el país
que queremos
Vivimos en un país donde se proclama la igualdad, pero se legisla en
contra de la vida de las mujeres. Junto con la penalización del aborto, el
Estado no protege ni tutela la integridad y la vida de niñas y de mujeres
embarazadas a consecuencia de una violación;
tampoco asegura atención humanizada a las mujeres por complicaciones de aborto.
Ésta es una de las más graves violencias cometidas en contra de las mujeres. Más
bien les desinforman y niegan su acceso a métodos y técnicas para decisiones
responsables e informadas de su sexualidad y su capacidad reproductiva.
Por eso, las mujeres
seguimos en rebeldía, por nuestros
cuerpos, por el país que queremos
Vivimos en Estado que actúa desde la misoginia, menosprecia, controla y
criminaliza nuestras vidas y nos deja en total indefensión, generando violencia
estatal e incumpliendo lo establecido en diversos instrumentos de derechos
humanos, que Nicaragua ha firmado y ratificado.
Por eso, las mujeres
seguimos en rebeldía, por nuestros cuerpos,
por el país que queremos
Vivimos en un Estado que habla de amor y reconciliación, pero justifica
la violencia contra las mujeres. Después de la aprobación de la Ley 779 para
sancionar la violencia de género, el propio Estado nos obliga a “perdonar” a
los agresores a través de la mediación. La justicia es lenta y parcializada y
por eso, miles de delitos contra de las mujeres, quedan en la impunidad.
Por eso, las mujeres
seguimos en rebeldía, por nuestros
cuerpos, por el país que queremos
Vivimos en un Estado que aunque no tiene religión oficial y su
educación deber ser laica, incluye valores cristianos en la Constitución,
reformada a la medida de la familia presidencial. El Estado quiere confundir a
la gente, mezclando creencias religiosas con políticas públicas con meros
afanes políticos. La gente no necesita del Estado para vivir su fe; sino para
lograr el reconocimiento y ejercicio de sus derechos humanos.
Por eso, las mujeres
seguimos en rebeldía, por nuestros
cuerpos, por el país que queremos
Vivimos en un país donde se promueve el poder del “pueblo presidente” y
se niega el derecho a la participación ciudadana en igualdad de condiciones. El
gobierno del FSLN, como el somocismo, continua reforzando la confusión
Estado-partido-familia, afectando drásticamente la posibilidad de avanzar hacia
una sociedad verdaderamente democrática. Manejan la información pública como
privada; han concentrado la propiedad de los medios de comunicación; han creado
un clima de miedo y confrontación para evitar la protesta ciudadana; y quieren
imponer un único modelo de participación donde no caben movimientos y
organizaciones feministas.
Por eso, las mujeres
seguimos en rebeldía, por nuestros
cuerpos, por el país que queremos
En la mayoría de municipios, las autoridades no consultan los
presupuestos ni toman en cuenta las legítimas demandas de las mujeres. La
autonomía municipal pareciera una vieja referencia, sin cabildos plurales, dejando
los espacios sólo para organizaciones
afines al partido de gobierno.
Por eso, las mujeres
seguimos en rebeldía, por nuestros
cuerpos, por el país que queremos
Nuestras rebeldías van desde nuestros cuerpos a lo público. Cuerpos libres
y plurales. Hemos reivindicado el derecho al placer, a la alegría, a la
rebeldía y a la transgresión. Defendemos con pasión y convicción el derecho a
vivir libres de violencia, disfrutar nuestros derechos sexuales y derechos
reproductivos, incluido el derecho a decidir sobre el erotismo y la maternidad
con libertad y autonomía.
Asumimos que sin democracia nuestros derechos no existen. Por eso,
queremos un país donde se respete el equilibrio de poder entre las
instituciones del Estado y la ciudadanía. Sin caudillos que de forma demagógica
nos ofrezcan salvación. Tenemos derecho a pensar, a tomar de decisiones, a
actuar, a criticar, a proponer, a ser tomadas en cuenta.
Ni nos callamos, ni permitimos ser silenciadas. Seguiremos en las
calles luchando por nuestros derechos.
¡Las mujeres no
somos territorio en disputa!
Las mujeres seguimos
en rebeldía
Por nuestros
cuerpos, por el país que queremos
Managua, 8 de marzo de 2014.
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